Las personas somos muy raras. Cuando en nuestros 5 sentidos, vivimos de manera absurda: estudiamos, trabajamos, queremos, mentimos, decimos y nos quedamos callados. Seguimos un protocolo social al cual nos han acostumbrado y al mismo tiempo obligado.
Nos decimos unos a otros que somos libres de hacer lo que queramos, mas en realidad somos libres a como la sociedad nos lo exige, dentro de sus propias normas, ya que lamentablemente seguimos las creencias de alguien que en algún momento tuvo la libertad de escoger entre lo que el o ella creía que era bueno o malo.
Al mismo tiempo este protocolo es algo natural que nos obliga a pensar en nosotros mismos, estudiar, tener una carrera profesional, tener una familia, ganar dinero (para mantener a la familia) y ser “buenos”. Y de ahí viene lo que le llamamos sentido de individualidad.
La razón nos ha otorgado este sentimiento de individualidad el cual nos hace únicos dentro de la sociedad donde vivimos. Sin ese sentido de individualidad seriamos como pequeñas hormigas en un hormiguero, cada quien con su rol especifico realizando tareas concretas, pero en el caso de las hormigas ninguna se queja de lo que hace y todas SON un solo hormiguero, si no hubiera un rol especifico, el hormiguero no podria sostenerse.
Esta misma capacidad de razonamiento es lo que nos diferencia de los animales, pero ¿nos hace superiores a ellos? Los animales no discriminan, no se critican unos a los otros, no provocan guerras, viven en armonía entre ellos y el medio ambiente. ¿Por que no somos tan “inteligentes” como ellos?
¿No es un hombre evolucionado el que no se deja llevar por sus sentimientos y los usa solo para dar amor al mundo, no es aquél que convive afin con su entorno sin categorizar, criticar, juzgar, con el fin de preservar al hombre como especie y la raza humana que es la única raza que existe entre nosotros, la vida y al universo? Somos parte de un mundo, de un universo sin fronteras, y no se nos dio nada que no necesitáramos ni nos falta nada. Necesitamos transformar ese pensamiento de individualidad y pasarlo de una individualidad individual (valga la redundancia) a una individualidad colectiva, donde nos preocupemos no solo por nosotros mismos si no por todo lo que nos rodea, desde la persona que se encuentra a nuestro lado, como cualquier cosa material o animal que exista en el universo.
-Francisco Maass-